Salgo del subte. De pronto una persona grita (y muy fuerte): HOLAAAAAA!
Muchos miran hacia atrás desconcertados mientras siguen su camino como ovejas. El que gritó era una persona alta, de avanzada edad y con mucha onda. Aunque para otros era un simple, común y ordinario "loco" del montón.
Rápidamente este ser comienza una charla con una mujer jóven que caminaba a su lado (desconocida para él y para todos los que estábamos allí). Comienzan los piropos de todos los colores como nunca escuché en mi vida a nadie decir... Y los dice en voz alta, todos podemos escuchar lo que decía. Instantáneamente las personas que caminábamos por los pasillos del subte estallamos en carcajadas, no podíamos creer que alguien le agregue tanto color a una rutina típica como transitar esos pasillos angostos a las patadas y empujones como cualquier otro día.
Seguimos caminando en busca de la salida y en un costado hay un oficial de policía. Nuestro amigo "anormal" saluda en tono enérgico: "...Cómo anda la ley?..." juajaujauajaujau
Y la gente siguió riendo por mucho tiempo más.
Podría contar un poco más, pero eso es parte de otra historia...