Corría el año 2003.
Fui con una mujer a Club 74.
En medio de la noche se me acercó otra mujer a pedirme un cigarrillo y la mujer que estaba conmigo se puso molesta porque estaba convidándole un pucho a la desconocida. Y tenía razón (en cierta manera) porque cada vez que salíamos juntos me desvalijaban los tabacos en todas las fiestas, bares y boliches de la ciudad. Pero esta vez ocurrió algo diferente...
Esa extraña persona, al percatarse de mi buena calidad de humano, decidió hacerme un regalo mediante unas palabras. Ella, con sus copas demás, me dijo:
"Te voy a confesar algo, uno de los mejores secretos guardados por nosotras, las mujeres: NUNCA LE HAGAS CASO A UNA MUJER!. Nunca!".
Y luego desapareció...