
Lo mejor de la Clandestina es que por la módica suma de 10pe., hay acceso libre e ilimitado a cerveza Quilmes. Me sorprendió la manera rápida y eficáz con la que el barman llevaba a cabo el cometido.

Mucha, pero mucha gente. Igual había lugar para todos ya que el teatro es lo suficientemente grande pata todos.

A la salida, la "barra" de los barrenderos caminan sobre la av. Rivadavia como si fuera una peatonal...

La música en general estuvo bastante buena y variada. El target de gente bastante copado. Creo que si me invitan nuevamente, iría sin duda alguna.